Walter Torres Laracuente, Ilustrador Puertorriqueño
Walter Torres fue un dibujante, ilustrador y diseñador que se destacó en el mundo editorial de Puerto Rico.
Arte Cultura y Entretenimiento | Redacción/ Escrito por Javier Martínez | Visit [a] TintaADiario en Facebook

Walter Torres Laracuente (1948–2019) nació en Sabana Grande, Puerto Rico, y se convirtió en una de las figuras más prolíficas y respetadas de la ilustración editorial en la isla. Su trayectoria profesional tomó fuerza a partir de las décadas de 1970 y 1980, coincidiendo con un auge en la producción de libros infantiles y educativos en Puerto Rico, un terreno donde su trabajo encontró un espacio natural y necesario.

¿Cómo fueron tus comienzos en la ilustración? “Una tarde al llegar de la escuela, mi hermano Bernardo me enseñó a dibujar una bruja. Tan parecida me quedó a la que él hizo que despertó mi deseo por seguir dibujando. El ilustrar —cómo se parece al dibujar— surge sin yo tener conciencia de ello. Estudié la materia en Parsons, de Nueva York. He trabajado para compañías dentro y fuera de Puerto Rico. En Puerto Rico, nadie, pero nadie, entiende la disciplina.”—Expresiones de Torres en Walter Torres, In Memoriam, entrevista en El Vocero, 01/06/2019.
Proveniente de un entorno rural en el suroeste de la isla, Torres mostró desde joven un interés por el dibujo que lo llevó a formarse, primero en la Universidad de Puerto Rico ( también pueden encontrar en los diarios de los setenta su participación en exhibiciones de pintura y otras disciplinas) y luego formalmente en ilustración en Parsons School of Design, en Nueva York. Durante su estancia en la ciudad también tomó cursos adicionales de diseño y técnicas gráficas, lo que fortaleció su base profesional en un momento en que la ilustración comenzaba a adquirir mayor presencia en la industria editorial.
Sus primeros encargos profesionales se vincularon a editoriales locales y proyectos educativos, donde comenzó a definir un estilo claro y funcional, orientado a complementar el texto y facilitar la comprensión visual. Aunque su obra abarcó una gran variedad de temas y técnicas, su sello más consistente fue la claridad narrativa y la capacidad de traducir conceptos complejos en imágenes accesibles para lectores jóvenes.
A lo largo de las décadas de 1990 y 2000, Torres consolidó su presencia en el panorama editorial puertorriqueño e internacional. Trabajó con casas como Ediciones SM, Alfaguara Infantil, McGraw-Hill, Houghton Mifflin Harcourt, Pearson y la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, además de colaborar con el Instituto de Cultura Puertorriqueña en diversos proyectos. Su producción supera los 200 títulos, entre literatura infantil, textos educativos y obras culturales, muchos de ellos distribuidos también en República Dominicana, México, Colombia y España a través de coediciones.
Autores como Antonio Mignucci recurrieron a él para proyectos como Aunque viva en el agua (2011), donde sus ilustraciones aportaron precisión y dinamismo a la narrativa científica. En 2006, recibió el Premio Gourmand Internacional en Malasia por su trabajo en libros de cocina puertorriqueña, entre ellos Cocina artesanal puertorriqueña de Emma Duprey de Sterling, lo que evidenció su versatilidad más allá del ámbito infantil.
Su reconocimiento internacional incluye su nominación al Premio Astrid Lindgren Memorial, uno de los galardones más prestigiosos de la literatura infantil, así como su inclusión en el Diccionario de Ilustradores Iberoamericanos (Fundación SM, 2013), donde fue destacado como uno de los referentes del Caribe hispano. En 2011 fue seleccionado como el único puertorriqueño en el Segundo Catálogo Iberoamérica Ilustra de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una distinción que llevó su obra a exhibirse también en el Centro Cultural de España en México.
Además de su trabajo editorial, también ofreció talleres especializados para maestros y bibliotecarios, auspiciados por el Departamento de Educación, sobre el uso pedagógico de la ilustración en el aula. Su presencia en eventos literarios como el Festival de la Palabra reforzó su rol como figura formadora dentro del ecosistema cultural.
En el ámbito museístico, participó en exposiciones como “Ilustradores de Puerto Rico” (Galería Guatíbiri, 2006), y tras su fallecimiento, el Museo de las Américas incorporó parte de su obra a su colección educativa permanente. El homenaje Trazos por la memoria de Walter Torres, celebrado en 2019, reunió a colegas y críticos que destacaron su aporte fundamental a la profesionalización de la ilustración en Puerto Rico. Entre ellos, Ángel Antonio Ruiz Laboy subrayó su papel pionero en integrar criterios de diseño editorial contemporáneo en un mercado que aún operaba con modelos artesanales.
En sus últimos años, Torres continuó trabajando activamente en proyectos editoriales y educativos, incluyendo materiales bilingües para el mercado estadounidense. También colaboró con el biólogo Ángel Luis Torres en publicaciones ambientales sobre el Bosque Seco de Guánica, y con autoras como Isabel Freire de Matos y Tere Rodríguez-Nora en reediciones y materiales de alfabetización inicial. El artista también creó como escritor e ilustrador sus libros Cómo pinta Campeche Y El conde Olinos.
Walter Torres falleció el 24 de mayo de 2019, a los 71 años, debido a complicaciones de cáncer, según reportó El Nuevo Día. Su archivo personal —compuesto por más de 3,000 piezas entre bocetos, originales y artes finales— permanece en proceso de catalogación por su familia. Su legado, reconocido por instituciones como la Biblioteca Juvenil de Puerto Rico y el Programa de Lectura del ICP, lo sitúa como uno de los ilustradores destacados del Caribe y una figura para entender la evolución de la ilustración puertorriqueña contemporánea.
Algunos Libros ilustrados por Walter Torres
- Romance del Conde Olinos — Ricardo Alegría, Sociedad Histórica de Puerto Rico, 2000
- El cumpleaños del San Pedrito — Isabel Freire de Matos, Alfaguara, 2006
- Aunque viva en el agua — Antonio Mignucci, Ediciones SM Puerto Rico, 2011
- Imali, Dada y la Calabaza — Rafael Acevedo, Editorial ICP, 2018 ( Premio Nacional de Literatura Infantil del Instituto de Cultura Puertorriqueña 2016 )
- Las estrellas de los Reyes Magos — Tere Rodríguez-Nora, Ediciones Norte, 2017 (finalista International Latino Book Awards)
- Falsas crónicas del Sur-Ana Lydia Vega
- Cocina artesanal puertorriqueña — Emma Duprey de Sterling, Editorial UPR, 2005 (Premio Gourmand World Cookbook Award)
- Pepa Coquí — Zulma Ayes y Armando Rodríguez Durán
- ¡Viva la tortuga! — Georgina Lázaro León
- Mucarito y los habitantes del carso — Zulma Ayes
- El archipiélago mágico — Isabel Arraiza Arana
- El pececito mágico — Isabel Freire de Matos
- En el Bosque Seco de Guánica — Ángel Luis Torres
- Isla para niños — Isabel Freire de Matos
- El cumpleaños del San Pedrito — Isabel Freire de Matos
- Don Vespertilio el murciélago — Zulma Ayes
- Gabriel Comelibros — Matilde García Arroyo e Hilda Quintana
- Y vino el coquí — Isabel Freire de MatoImali
- Viaje a Isla de Mona-Mayra Montero
- Como pinta Campeche, escrito e ilustraciones de Walter Torres
- Gabriel Comelibros
- La gran sorpresa del Museo
- Viaje a la isla de Mona
- Esperando a Loló
- Indóciles de Arlene Caballo Figueroa
ENLACES
- Entrevista al ilustrador Walter Torres | Losbloguitos.blogspot.com
- Walter Torres, ilustrador
- Fallece el ilustrador Walter Torres
- Sólo la paz: A Walter Torres | Claridad | Marisol Villamil Fernández | alida-millan-ferrer
- Walter Torres | Por Nelson Rivera | Claridad
- Walter Torres, In Memoriam | El Vocero | Dra. Hilda E. Quintana y Dra. Matilde García Arroyo, Inter Metro
- Trazos por la memoria de Walter Torres | 80grados.net/ |
- Fallece el ilustrador Walter Torres | Noticel
- Fallece el ilustrador puertorriqueño Walter Torres | El Nuevo Dia
- Escritores recuerdan el legado de Walter Torres Laracuente | El Nuevo Dia
Honoress & Premios
- 2013 Second Dictionary of Latin American Illustrators, Colombia.
- 2011 Second Catalogue of Ibero American Illustrators, Mexico.
- 2007 Nominated to the Astrid Lindgren Memorial Award, Sweden.
- 2006 Gourmand Cook Book Award for illustrations on Puerto Rican Artisanal Cookery, Malasia.
- 2016 Finalista en la 18.ª edición de los Premios Internacionales del Libro Latino
- mención en dibujo en el Certamen del Ateneo
- Segundo salón de arte joven 1973 | premio en grabado
Algunos Datos Adicionales
- Laboró con editoriales como SM, Santillana, McGraw-Hill, Dreyfous, Ediciones Norte, Editorial Porrúa, Dreyfous, La Editorial de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y Alfaguara Infantil, entre otras
- Ilustró obras infantiles, libros de arte, académicos, culturales y escolares
- fue uno de los 30 ilustradores seleccionados para el segundo catálogo de Ilustración de publicaciones infantiles y juveniles de la FIL Guadalajara en el 2011
- En 2016 Finalista en la 18.ª edición de los Premios Internacionales del Libro Latino en la categoría Mejor libro ilustrado infantil con enfoque latino – Español. Con el libro Las estrellas de los Reyes Magos
- Realizó el logo de CELEI, el cartel del Congreso Latinoamericano para el desarrollo de la lectura y la escritura, y el cartel del 9no Maratón Puertorriqueño de Lectura y 1er Maratón Latinoamericano de Lectura
- Participó de conferenciante en el Congreso Latinoamericano para el desarrollo de la lectura y la escritura
- Participó en charlas y paneles del CELELI dedicadas a la literatura infantil.
- Colaboró en cursos y proyectos de literatura infantil de la Facultad de Educación de la UPR
DE PORTADA
Walter Torres en su mundo de símbolos
Por Marilú de Laosa | El Mundo, 1990.03.04
La pasión por el cuento lo sedujo, y haciendo un recorrido de la mano de su mano, tropezó un día con esa otra pasión, la de Ana Lydia Vega, y sin pensar trazó el boceto.
Quizás ese empeño en la literatura, y sobre todo en el cuento, esa pasión de contar, le hizo tomar un lápiz y emprender la gran aventura y crear su propio mundo de símbolos y formas, como en los libros antiguos que tiene en su biblioteca. Esa apasionada vocación le hizo ojear cada página, darle la vueltas y vueltas a su contenido para dibujar esa realidad que termina, no necesariamente feliz, con el punto final a las palabras, y otro punto suspensivo a la imaginación.
De ese empeño en leer y leer nacen sus esbozos. Deja entonces que su mano haga lo que quiera, literal y libremente, dibujando así las líneas en que van contenidas las palabras.
Walter Torres es un ilustrador de libros, oficio que no parece hoy de este mundo y que evoca aquellas historias inundadas de viñetas e ilustraciones de príncipes que, cruelmente, eran convertidos en sapos, o gnomos que habitaban cuevas profundas. Y Walter continúa hoy con
A la Izquierda, un dibujo que evoca a ‘La Caperucita Ro|a’. Arriba, Walter Torres trabajando en una de sus ilustraciones. A la derecha, la portada que preparará para el libro South American Cinema de Luis Trelles Plazaola.
esa antigua tradición. Hoy. cuando la pasión por la lectura no es usual porque ha sido sustituida por la afición a la pantalla, y cuando el punto suspensivo que da paso a la imaginación… ha sido sustituido (no complementado) por esa acción mecánica de apagar el televisor, Walter Torres hace un recorrido pleno de sorpresas por la literatura, mano a mano con la palabra escrita.
“El dibujo se presta a delinear lo real”, comenta Walter haciendo referencia a la realidad de un pasaje literario, a la realidad de esa fantasía.
Dibujaba desde niño, con sus hermanos. “Dibujar era como otro de nuestros juegos” dice. “Los juguetes: de ahora cantan y bailan, lo hacen todo. Pero nosotros, en cambio, teníamos ese espacio para la imaginación, y teníamos, además, necesidad de llenarlo*. Trozos de cartón o el papel en blanco eran, entonces, el lienzo perfecto.
Walter llega a la universidad en un tiempo particular, cuando un grupo de jóvenes igual que él estaban ansiosos por virar el mundo al revés y hacerlo mejor. Era una época de sueños e ideales. “Cuando llegué a la Universidad de Puerto Rico descubrí . que había otras personas con mis mismos intereses, con quienes asombrosamente compartía muchas inquietudes sociales, intelectuales y estéticas. Ese pasillo de Humanidades era increíble – comenta el artista -, — por allí deambulaba toda aquella generación: Wico Sánchez, Manuel Ramos Otero, Mercedes López Baralt, Iván Silén, Nestor Barreto, Jorge Rodríguez, María Antonia Ordóñez…”, toda ésa gente que salió a la calle con el brío de sus ideas. Es entonces que surge su afición por la literatura, en específico el cuento, y por ende se familiariza con la obra de Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. Escribe cuentos que son publicados en las revistas literarias Penélope y Zona de carga y descarga, entre otras. Y surge también su interés por el aspecto gráfico de la literatura: la Ilustración.
“Me pasaba las noches en mi mesa de dibujo, y por suerte tuvo muy buena acogida mi trabajo. Colaboré también con el Teatro Rodante Puertorriqueño y con . la escuela de cine de la Universidad de Nueva York”.
Walter Torres, como muchos, se va a Nueva York en busca de todo lo que sólo una ciudad como Nueva York puede ofrecer. Allí estudia en Pratts Graphics y en Parson School of Design. “Nueva York es otro tempo. Me pasaba las noches encima de mi mesa de dibujo, y por suerte tuvo muy buena acogida mi trabajo. Colaboré también con el Teatro Rodante Puertorriqueño y con la Escuela de I cine de la Universidad de Nueva York, haciendo, entre otras cosas, escenografía y maquillaje teatral (la concepción visual o surrealista de la máscara)»
En 1985, expone sus obras en la Universidad de Puerto Rico y en España junto a los artistas puertorriqueños Ever Sabater. Carmelo Sobrino. Juan Ramón Velázquez y Rafael Rivera Rosa. Ya en Puerto Rico, enseña ilustración en Bennedict School. En la actualidad Walter Torres es ilustrador de la Editorial Universitaria de la UPR.
“La cuestión de diseñar portadas viene a través de Ana Lydia Vega, quien estaba interesada en que yo ilustrase su libro Pasión de historia que publicara Ediciones Flor, de Argentina», indica Walter. Después vino El tramo ancla, ensayos de diversos escritores puertorriqueños; Crónica de tres décadas, de Rubén González; y South American Cinema, de Luis Trelles Plazaola, entre otros.
“Todo esto viene, sin dudas, por la pasión por el cuento; porque este género literario se presta a ser ilustrado, cosa que no sucede con la poesía, que es casi abstracción, y apela, por ende, a diversas interpretaciones. El cuento es anecdótico -dice Walter -Un cuento es un cuento y puede ser ilustrado, como por ejemplo, aquellas imágenes de la muchacha y el tren de Julio Cortázar en El final del juego. Y me encantaría, sobre todo, ilustrar libros de niños. En Estados Unidos, por ejemplo, hacen ilustraciones espectaculares para la literatura infantil que no son otra cosa que trabajos al óleo, es increíble”.
En las bellas artes, el artista se encierra en su taller a hacer lo que su inspiración le dice. En la ilustración, por el contrario, el ilustrador trabaja ceñido a un tema, por encargo.
Y aquí llegamos a la cuerda floja del arte versus la ilustración, esa trasnochada polémica… “En las Bellas Artes, en la pintura, el artista se encierra en su taller a hacer lo que su inspiración le dice, lo que quiera. En la ilustración, por el contrario, el ilustrador trabaja ceñido a un tema, por encargo.
Esa es la diferenciación que se ha establecido… ¿Pero no le fue encomendada a Miguel Angel la Capilla Sixtina; no son Las Meninas, de Velázquez, un encargo (hoy un clásico)? “Yo veo aquí, sin embargo, cierto egoísmo en los artistas al no poner su arte al servicio de otras manifestaciones artísticas (entre las que se encuentran el cartel o la ilustración de libros), al no integrar las artes. No obstante, en Puerto Rico tenemos una fuerte tradición – descontinuada al presente – que se enraizó en los años ’50 con la División de Educación a la Comunidad, y luego con el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Vemos entonces a artistas de la talla de Rafael Tufifto, de Torres Martinó, y otros, participando en el diseño y la ilustración de libros. Y tenemos además a Irene Delano que con su Aguinaldos del infante, establece lo que es la ilustración aquí de la literatura infantil. “Aquellos trabajos de Tufiño sobre el café están considerados hoy obras de arte. Tufiño se fue a vivir a una hacienda cafetalera para recoger esa vivencia y hacer esos trabajos en madera que son insuperables. No hemos podido, en todo el Caribe, decir lo que es el café para la cultura antillana, como Tufiño lo hizo; y las plenas de Homar… y tenemos también a Toño Martorell que ha trabajado mucho la ilustración…”, afirma Walter. La ilustración es, en esencia, un gran reto a la imaginación artística. “Ilustrar vendría a ser un absorber, una internalización de un concepto literario que te toca, que apela entonces a las experiencias de la siquis y a la experiencia creativa. X ahí está esa sutil diferencia, un área fronteriza entre arte e ilustración. “¿Qué separa una cosa de la otra? Un artista puede inspirarse en Neruda no como tal. Sin embargo, hay también un proceso de internalización (en este caso, la obra de Neruda), como se da en la ilustración…”, comenta Walter Torres. En Estados Unidos, por ejemplo, muchos ilustradores famosos han sido personas con una formación cabal en las bellas artes. Y así tenemos los libros de niños ilustrados magistralmente por Gennady Spirin y Paul O. Zelinsky. “A mi me encantaría ilustrar libros de niños. Te imaginas a la bruja de Blanca Nieves al descubrir frente al espejo que ella no es la más linda del mundo…”, la bruja del clásico cuento infantil, como aparece hoy dibujada por Walter Torres, en nuestra portada. Y el arte en su sentido más amplio – ¿no es una ilustración de la realidad según la ve, o la siente, el artista?
Al lado, un dibujo de Walter Torres. En la otra página algunos de sus trabajos en los que figuran las portadas de los libros ‘Pasión de historia’, ‘Rubén Darío bajo el signo del cisne’, entre otros.
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