Puerto Rico en Caricatura libro de Antonio Escámez, 1940

El caricaturista cubano Antonio Escámez presentó en 1940 el libro de 64 páginas, Puerto Rico en Caricatura

Arte Cultura y Entretenimiento | Redacción/ Escrito por Javier Martínez | Visit [a] TintaADiario en Facebook

Puerto Rico en Caricatura libro de Antonio Escámez, 1940
Puerto Rico en Caricatura libro de Antonio Escámez, 1940

En 1940 el caricaturista cubano Antonio Escámez Gutiérrez llevaba unos años en Puerto Rico compilando junto a Antonio M. Monteagudo, el libro Álbum de Oro de Puerto Rico, este se publicó en 1939. 

Javier Martinez, creador y editor de Tinta A Diario

El Álbum de Oro era un libro amplio, de 516 páginas, 1900 fotografías, texto en inglés y español, con encuadernación de calidad.

El Álbum era una herramienta turística cultural, los editores realizaron otras ediciones en otros países como República Dominicana y México. Se pautaron anuncios en la prensa para presentar su venta o disponibilidad en tiendas. Se podía comprar en Matias Photo Shop y además para informes o ventas, los publicadores añadían el box de correo 1301 en San Juan.

El libro Puerto Rico en Caricatura

El martes 22 de octubre de 1940 Escámez presenta el libro de edición limitada Puerto Rico en Caricatura, proyecto que debió ir realizando a la par de su investigación para el Álbum de Oro de Puerto Rico. Una promoción o anuncio pautado en octubre 23 puede verse en las imágenes de este reportaje.

Antonio Escámez Gutiérrez caricatura de músicos 1940
Antonio Escámez Gutiérrez caricatura de músicos 1940 | calce de la caricatura “Una murga popular, vista por Escámez”

Lamentablemente no hay copias o imagen de portada disponibles del libro (al parecer había una copia en la biblioteca de la UPR, pero esta traspapelado o perdido). Lo que tenemos son algunas caricaturas que eran parte de la publicación y que salieron en un reportaje del periódico El Mundo de septiembre 1 de 1940, escrito por Jorge Felices, Jr, titulado Prominentes portorriqueños en un “álbum” del caricaturista Escámez, el reportaje incluye tres caricaturas, las cuales incluyo así como el reportaje de esa época.

Antonio Escámez Gutiérrez caricaturas 1940
Antonio Escámez Gutiérrez caricaturas 1940 | El Almirante Wiliam D. Leahy, gobernador de Puerto Rico y Enrique Ortega, director del Instituto de Turismo,

Las caricaturas o personajes plasmados eran: Enrique Ortega, director del Instituto de Turismo, El Almirante Wiliam D. Leahy, gobernador de Puerto Rico y la tercera lleva el calce de “Una murga popular, vista por Escámez” que presenta un grupo de músicos callejeros.

Antes de esa publicación en el diario, el 29 de agosto se publicó una caricatura que mostraba a Luis Munoz Marin, el calce de la caricatura indicaba: “-PAN. TIERRA Y LIBERTAD, Antonio Escamez, el formidable dibujante cubano que reside entre nosotros desde hace tiempo y que editó el Álbum de Oro de Puerto Rico en colaboración con el periodista Antonio Monteagudo, ha de publicar muy pronto un Álbum de Caricaturas de Puerto Rico en el cual su pluma chispeante caricaturiza aspectos y personas de la vida portorriqueña. Varias de estas caricaturas serán publicadas en ediciones sucesivas de EL MUNDO. Hoy aparece la primera y no necesita explicaciones…” 

Antonio Escámez Gutiérrez caricaturas 1940 |  “-PAN. TIERRA Y LIBERTAD, Antonio Escámez, el formidable dibujante cubano que reside entre nosotros desde hace tiempo y que editó el Álbum de Oro de Puerto Rico en colaboración con el periodista Antonio Monteagudo, ha de publicar muy pronto un Álbum de Caricaturas de Puerto Rico en el cual su pluma chispeante caricaturiza aspectos y personas de la vida portorriqueña. Varias de estas caricaturas serán publicadas en ediciones sucesivas de EL MUNDO. Hoy aparece la primera y no necesita explicaciones…” | Reportaje publicado en El Mundo septiembre 1 de 1940,
Antonio Escámez Gutiérrez caricaturas 1940 | “-PAN. TIERRA Y LIBERTAD, Antonio Escámez, el formidable dibujante cubano que reside entre nosotros desde hace tiempo y que editó el Álbum de Oro de Puerto Rico en colaboración con el periodista Antonio Monteagudo, ha de publicar muy pronto un Álbum de Caricaturas de Puerto Rico en el cual su pluma chispeante caricaturiza aspectos y personas de la vida portorriqueña. Varias de estas caricaturas serán publicadas en ediciones sucesivas de EL MUNDO. Hoy aparece la primera y no necesita explicaciones…” | Reportaje publicado en El Mundo septiembre 1 de 1940,

Sin embargo luego de estas dos notas periodísticas, desaparecen las menciones acerca del caricaturista, su libro o la colaboración anunciada en la prensa de El Mundo, tan solo se encuentran dos notas más, una de octubre 23 que indica: “El álbum “Puerto Rico en Caricatura” del gran caricaturista cubano Antonio Escámez, fue puesto en circulación ayer, habiendo tenido una gran acogida por parte del público….” . y la otra, final, tan solo menciona su nombre como parte de pasajeros que embarcaron rumbo a New York en el barco de vapor América, en noviembre 13, siendo la nota del sábado 16 de noviembre de 1940.

Entre 1939 y 1940 su nombre aparecía con regularidad, ya sea por el Álbum de Oro de Puerto Rico y anuncios del mismo en El Mundo y en El Imparcial, sin embargo luego de publicarse estas cuatro caricaturas y el libro en octubre, un mes después el nombre del artista aparece rumbo a la gran manzana y al parecer, nunca regresó a la isla, pues no se encuentran menciones o referencias sucesivas en años siguientes en los diarios.  

¿Habrán causado molestias políticas sus dibujos o el libro; y tuvo que tomar la decisión de marcharse de Puerto Rico? 

Sabemos por una nota recopilada por el historiador Jorge L. Crespo-Armáiz en su escrito  El Álbum de Oro de Puerto Rico (1939): Fotografía y propaganda en los albores del desarrollismo puertorriqueño, (citando el artículo que incluimos abajo ) que el caricaturista tuvo que partir antes de Cuba por molestias con su obra grafica, dice la cita “…en una entrevista otorgada por Antonio Escámez al periódico El Mundo en 1940. En la misma, el caricaturista y editor artístico de la serie explica que, como secuela de problemas causados por sus caricaturas “agresivas” contra el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes (tras el derrocamiento del general Gerardo Machado en 1933), fue objeto de persecución, lo que lo impulsó a “venir a Puerto Rico y la República Dominicana, para hacer el Álbum de Oro…”

Sobre Antonio Escámez

Rodolfo Arango Rodríguez por el
caricaturista Antonio Escámez
En "Cuentos Despampanantes"
imagen publicada en Santiago de las Vegas en Línea
Rodolfo Arango Rodríguez por el
caricaturista Antonio Escámez
En «Cuentos Despampanantes»
imagen publicada en Santiago de las Vegas en Línea

De Escámez no se encuentran biografías en la red, tan solo anotaciones variadas, fue un caricaturista  y diseñador cubano que trabajó en «La Caricatura», La Semana Cómica, La Política Cómica, La Prensa, «La Discusión», «El Mundo» y el «Heraldo de Cuba”entre 1909 y 1930s.

De ese periodo se puede ver y leer un libro en internet, titulado  «Cuentos Despampanantes» del ambiente criollo de Rodolfo Arango de 1923, el cual Escámez ilustró. 

El reportaje de 1940 que les comparto tiene una conversación con el artista y cumple en cierta manera para conocer parte de su biografía.

Prominentes portorriqueños en un “álbum” del caricaturista Escámez

Primer párrafo está incompleto por deficiencias del material original en el archivo digital de el periódico El Mundo, colocamos corchetes  donde falta texto [ ]  reportaje de el mundo 1940 09 01

Los que hayan admirado la labor [ da ] por Antonio Escámez en el álbum de oro de Puerto Rico [ …]  esa publicación que recoge a ca [dad] todos los aspectos de nuestra vida como pueblo, quizás se ex-[  ]  lanto como yo al saber que [nez] ha sido y es, ante todo, un caricaturista. 

La primera vez que el señor Escámez llegó a la redacción de EL MUNDO, lo hizo acompañado del señor Antonio Monteagudo, un distinguido periodista cu- bano con quien preparaba la edición del Álbum de Oro. En aquella ocasión nos dispensó un cordial apretón de manos y nos relató sus impresiones de la isla: —Muy bello, muy bonito todo. Y muy parecido a la patria cubana. Es casi la misma tierra, la misma gente, las mismas costumbres. Se siente uno como en casa, créalo usted. 

Nosotros agradecimos el elogio y a la vez encomiamos la idea del Álbum de Oro, cuya publicación estábamos seguros habría de ser una valiosa aportación a nuestra bibliografía. De las caricaturas no nos habló una palabra.

Pero transcurrido un tiempo, se nos acercó nuestro director interino, don Pablo Vargas Badillo, con una asignación: 

—Vaya a ver al señor Escámez, que está preparando un álbum de caricaturas. Sería interesante una entrevista con él. 

Nos quedamos sorprendidos. —¡Ah! ¿Pero entonces Escámez es caricaturista? Y tanto, que la profesión por poco le cuesta seis meses de cárcel, de los cuales pudo librarse al cabo de veintinueve días de prisión, a virtud de una ley de amnistía aprobada* por el Congreso cubano. Pero esta es historia aparte, y es mejor que empecemos por el principio … 

Caricaturas por afición 

En plan de entrevista, Escámez resulta un hombre cordial. Ha trajinado toda su vida con periodistas —comenzó a oler, la tinta de imprenta en 1909— y se sabe al dedillo cualquier pregunta que el reportero curioso pueda hacerle. Calándose los quevedos sobre la nariz y mesándose un poco los cabellos —los poquitos que me quedan, según dice él— responde con ese aplomo de la persona familiarizada con los gajes del periodismo.

 —Empecé haciendo caricaturas por afición —nos dice—. Eso fué en Méjico. No me enseñó nadie a dar los primeros pasos en el arte, hasta que al cabo del tiempo decidí tomar un maestro. Entonces di clases con Moreira, para después seguir por mi propia cuenta la escuela del gran caricaturista cubano La Torriente y del famoso maestro Davenport, norteamericano, que murió en el desastre del vapor «Titanic». 

Sin embargo, lo de Méjico fueron pinitos, ya que su carrera comenzó propiamente en la Habana. Gran época aquella del 1909, cuando le aceptaron su primer dibujo en «La Caricatura», iniciándose en la lucha de este arte tan difícil. Luego ingresó en la redacción de «La Política Cómica». 

—¿Sabe usted cómo? —nos pregunta a su vez. — Pues puramente de casualidad. Sucedió que a Ricardo La Tórriente, el director de aquel semanario, le dispararon varios tiros hiriéndole en la mano derecha. Claro, no podía trabajar, y entonces fui yo a ayudarle por un tiempo, ya que mi estilo era el que más se acercaba al suyo. Allí estuve un año. Su labor desde entonces fué copiosisima. Dibujaba para «La Prensa”, «La Discusión», «El Mundo» y el «Heraldo de Cuba”, y hubo semanas en que hizo de sesenta a setenta caricaturas, que ya es decir mucho.. Su trabajo le producía casi dos mil dólares semanales, y en una ocasión dos caricaturas solamente le produjeron mil doscientos dólares. Fueron dos que dibujó para el general Gerardo Machado cuando éste inició su primera campaña electoral alrededor del 1930.

‘‘El Gordo» y el general Gómez 

Escámez goza recordando este episodio de su vida que le costó 29 días entre las rejas de una prisión. Contaba, entonces unos dieciocho años y ocupaba la presidencia de la República el general Gómez,  allá para el 1910. Escámez publicó una caricatura muy poco del agrado-del general, que le sometió a un proceso de corte correccional. No valió de nada la declaración de Vila, director de “El Gordo”, quien manifestó en corte abierta que Escámez no tenía la culpa de nada. Él sólo había llevado al papel lo que le habían ordenado hacer. Si bien el trazo de la caricatura era suyo, no lo era la idea que la inspirara. 

—Pues entonces, a usted por inspirarla, y a él por dibujarla, seis meses de cárcel, —fué la sentencia del juez. 

—Una cosa tremenda, ¿sabe usted? porque la sentencia de la corte correccional no admitía apelación. Yo estaba resignado a cumplir mis seis meses tras las rejas, y el mismo día ingresé en la prisión. Cinco periodista? más me acompañaron allí, condenados igual que yo por el mismo delito. 

Desde la cárcel siguió Escámez dibujando caricaturas, y el general Gómez entonces le mandó a decir que si continuaba actuando en aquella forma le tratarían como a un presidiario cualquiera, pelándole al rape (le habían perdonado la abundante cabellera de entonces) y haciéndole vestir el uniforme penal, pintado con unas rayas de muy gusto. La verdad es que lo hubieran hecho así, tal como se lo habían anunciado, de no haber mediado ciertas circunstancias favorecedoras. A los 29 de prisión, el diputado Garrigó presentó un proyecto de ley declarando una amnistía para los delitos de imprenta, aprobándolo la asamblea legislativa para facilitar la excarcelación de los prisioneros, cuya única salvación habría sido un indulto concedido por el Presidente. Y éste, claro está, no los habría indultado nunca. 

El episodio fué sonado. De tal forma, que hasta la prensa americana llegó a ocuparse del asunto, dándole prominencia en sus primeras planas. Se comentaba el hecho desde el punto de vista de la libertad de prensa y la protección de que deben gozar los periodistas en el desempeño de sus funciones bajo un sistema de gobierno democrático. 

Pero la cosa no paró ahí. Escámez, que tenía una virtud especial para hincar con alfileres bien adentro de la carne cada vez que apuntaba con una caricatura, volvió a meterse en líos, esta vez con el general Menocal en el año 1916. En esta ocasión le metieron a la cárcel «sin proceso ni ocho cuartos”… 

Caricaturas agresivas 

El estilo de Escámez es agresivo; el trazo firme de su dibujo, cuando lleva la intención de hincar, lo hace bien hondo. Sus obras le ganaron bien pocos amigos entre los que dibujaba, pero en cambio se hizo de una gran popularidad con el público, convirtiéndose en el caricaturista de más nombre en la Habana. Le procuraban de todas partes, y se le encargaba un número de dibujos que materialmente no daba abasto para satisfacer. Todo aquello terminó, sin embargo, cuando la caída del general Machado y la revolución que derrocó su dictadura. 

—Entonces ya era más peligroso hacer caricaturas. No se trataba de unos días en la cárcel como en la época de Gómez o de Menocal, sino de hallar la muerte. Imagínese usted que me hubieran aplicado el castigo que sufrieron muchos: tomar un litro y medio de aceite de ricino. Era jugarse la vida. 

Llegaron hasta a hacerle objeto de un atentado, del cual escapó milagrosamente. Una noche, en la calle Prados, un desconocido le disparó varios tiros, pero sin lograr herirle. Fué entonces que decidió venir a Puerto Rico y a la República Dominicana, para hacer el Album de Oro, iniciando una actividad que aunque desligada un poco de su profesión, por lo menos estaba a tono con sus aptitudes. 

Cuando termina de hablar le miramos con curiosidad, y una pregunta nos bulle a flor de labios. 

—Oiga usted, don Antonio, ¿qué es eso de tomar un litro y medio de aceite de ricino? 

Escámez se ríe.

 —¿Usted cree que no hace daño? 

—Bueno, como grato no lo es 

—contestamos pensando en aquellas cucharadas del famoso aceite que nos amargaban la niñez— pero de eso a la muerte… 

—Pues sí. Un litro y medio de aceite de ricino puede causar la muerte a cualquier individuo, destrozándole los intestinos. Ese es el origen de las famosas «purgas” de los dictadores; sólo que ahora se estilan un poco más sangrientas. 

Un nuevo álbum 

A continuación Escámez nos habla sobre su próxima obra, un álbum de caricaturas en que aparecen varios de los personajes más destacados de nuestra política, nuestra industria y nuestra vida social. Será un volumen de 64 páginas, impreso en papel fino, con portada en dos colores. 

—Su fin no es otro que lograr mi mayor deseo: dejar hecha una obra mía, personal. Ya sabe usted que el otro Álbum lo hicimos Monteagudo y yo en colaboración. Estoy haciéndolo gracias a la cooperación que me han brindado distintas entidades del país, y estará listo para mediados o fines de septiembre. 

Yo he visto algunas caricaturas de las que forman el volumen. En todas y en cada una de ellas se ve el trazo preciso de quien domina el lápiz maravillosamente. Escámez ha sabido además captar en una forma extraordinaria los rasgos más prominentes, los gestos más peculiares de nuestros hombres públicos. Hay una caricatura del senador Alfonso Lastra Chárriez, que aún cubriéndola el rostro podria identificarse, porque la forma en que ha colocado los pies, los brazos; por la posición peculiar de pararse. 

—No todo es la cara —apunta nuestro entrevistado—. Claro que el rostro es importante y que es preciso captar los rasgos de las facciones, estudiando bien las líneas. Pero de igual importancia son los pies, las manos, el vientre, el cuerpo todo. Es más, con frecuencia la base de una caricatura puede ser una actitud de la persona, un solo gesto. 

El álbum es una cosa notable, ya lo verán ustedes…

Menciones

  • El Mundo, 1940.08.23 | Columna desde la Fortaleza por Combas Guerra | “La repartición de tierras por Muñoz Marín ha sido irónicamente caricaturizada por el conocido dibujante Escamez, así como también la repartición de fiambreras por el “Speaker” Garcia Méndez… Estas magníficas caricaturas, así como otras muchas más, las está recopilando Escamez para un álbum que pronto habrá de dar a la publicidad…”
  • El Mundo, 1940.10.14 , extracto del reportaje Juventud Tripartita se reúne en Carolina | “…La orquesta que amenizó el acto y que dirige el conocido Enrique Seary hizo gala de sus conocimientos. Don Aurelio Millán regaló entre los concurrentes un «Album de Oro de Puerto Rico” de los autores Escámez y Monteagudo”

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