La Historia de Carlitos, Charlie Brown de «Peanuts»
La Historia de Carlitos, «Peanuts», la conocida e influyente tira de humor, esta nota fue publicada en 1964 en el periódico EL IMPARCIAL
Arte Cultura y Entretenimiento | Redacción/ Escrito por Javier Martínez | Visit [a] TintaADiario en Facebook
Esta nota de 1964, fue publicada a pagina entera en el diario El Imparcial. el reportaje no esta firmado y provee un poco de la historia de la tirilla «Peanuts» que en países de habla hispana se le conoció como Carlitos, Rabanitos o Snoopy.
«Hay muchos Carlitos»
Una expresión como esta quizás no constituye ningún cumplido a menos que usted se considere uno de ellos. Pero el hombre que lo dijo, individuo alto, de hablar pausado y artista cuyo nombre es Charles M. Schultz, se refería a los chiquitines, a los niños.
«Estos Carlitos son los mejores del mundo», explica. «Sus niños son Carlitos y también los míos. Son deliciosos, graciosos, irresistibles y resulta maravillosamente imposible pronosticar cuáles serán sus próximas actividades. Realmente me apena verlos pasar de esa etapa».
Charles M. Shultz tiene que saber esto. Es el hombre que creó el personaje «Carlitos», la tirilla cómica que ha alcanzado una popularidad fenomenal entre los lectores de todas las edades y también ha conseguido para Schultz honores tales ‘como el «Caricaturista del año 1956» y del mejor «Artista Humorista de Tirillas Cómicas del Año», premios otorgados por la Sociedad Nacional de Caricaturistas; el premio del «Humorista del Año», concedido por The Yale Record, así como otros. En 1963. Anderson College, en Anderson, Indiana, le otorgó el grado honorífico de Doctor en Letras.
Schultz nació en Minneapolis, hace poco más de 40 años y no puede recordar en qué momento dejó de gustarle dibujar. En alguna época mientras asistía a la escuela pública elemental, decidió convertirse en caricaturista y luego de graduarse de escuela superior tomó un curso de arte por correspondencia. Con este entrenamiento básico (y con su talento natural) estaba a punto de iniciarse en la carrera que había seleccionado, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Ingresó en el Ejército en febrero de 1943, sirvió como dirigente de escuadrón de ametralladoras en Francia, Alemania y Austria, antes de ser licenciado honrosamente en febrero de 1946.
Aún en el Ejército, sin embargo, buscaba el tiempo para trazar bocetos cómicos sobre simpáticos chiquitines y que representaban sus distintas reacciones ante la vida. Nuevamente en Minneapolis, comenzó a dibujar grupos de caricaturas a dos columnas para revistas y vendió algunos al «Saturday Evening Post» y a otras publicaciones. También trabajó como instructor en la misma escuela de Arte en Minneapolis, de la que fue estudiante por correspondencia algunos años antes.
En 1943, envió un grupo de sus grupos de caricaturas a United Features Syndicate, en Nueva York.
«Mi esposa y yo orábamos, esperando la respuesta», dice. «Y cuando el sindicato escribió que podría interesarse en ver mis graciosos muchachitos componiendo una tirilla cómica, más bien que en sencillos grupos de caricaturas, me sentí realmente emocionado. Ya yo había desarrollado algunos personajes pequeñitos definitivos los que creí formarían una buena tirilla cómica diaria; los dibujé y salí hacia Nueva York».
Era una mañana lluviosa y antipática cuando Schultz llegó a Nueva York y para evitar que se mojaran sus dibujos, los colocó debajo del sobretodo y se apresuró hacia la oficina del sindicato sin siquiera tomar el desayuno. Llegó tan temprano que ningún miembro del personal se había presentado aún. Schultz dejó los dibujos con la recepcionista y salió a córner. Mientras estaba fuera, llegaron los editores y la recepcionista les entregó las muestras de su arte. Las examinaron y cuando el caricaturista regresó, ya habían decidido que sus pequeñitos e inimitables personajes, el buen Carlitos, y los otros, sin duda alguna compondrían una buena tirilla cómica. Así nació «Carlitos».
Desde. la primera publicación de la tirilla, en 1950, ésta ha generado un constante flujo de correspondencia sorprendentemente entusiasta. Una señora de Washington, D. C., escribió: «Se me hace imposible dejar de seguir su deliciosa tirilla cómica.- La leo por las mañanas en vez de tomar mi desayuno». Y una joven esposa de San Francisco escribió:, «Cada vez que me refiero a mi primer niño,- que nacerá pronto, digo que llevará el nombre de Carlitos.
Estudiante de colegio en todo el país han votado a «Carlitos» como su tirilla cómica favorita. Detroit Free Press omitió inadvertidamente la tirilla de sus primeras dos ediciones un día y el editor explicó en una historia qué apareció en primera plana: «Nuestro cuadro telefónico encendió tantas bombillitas como un árbol de Navidad. Todos los teléfonos sonaban al mismo tiempo; era como la fiesta del Año Nuevo Chino. Detuvimos nuestras prensas, como en las películas— y pusimos a “Carlitos» nuevamente en el periódico».
El señor y la señora de Schultz tienen ahora. cinco «Carlitos» que son de ellos: tres niñitas –Meredith, Aniy Louise y Jill Marie– y dos varones, Charles, hijo y Craig. A veces los amigos de la familia se inclinan a ver a los hijos de los Schultz en los personajes que aparecen en la tirilla cómica. ,
«La cosa no resulta tan fácil», dice Schultz. «Ocasionalmente utilizo un incidente real o una observación adecuada como base para la tirilla. Pero generalmente creo que los personajes de la tirilla tienen sus propias personalidades, que son tan reales para mí como si se tratara de mis propios hijos».
Cuando el aumento en la familia era mucho para la casa en Minneapolis, en la primavera de 1958, los Schultz se mudaron hacia el Oeste, a: una casa más grande y cómoda en Sebastopol, California. Allí, . en un estudio separado de la casa principal por una distancia suficiente para asegurar horas tranquilas de trabajo, Schultz sigue su práctica de mucho tiempo de comenzar a trabajar a las 6:30 de la mañana, si le es posible. Trabaja unas ocho horas diaria, dice Algunas veces, cuando las ideas vienen, rápidamente, hace dos o tres tirillas de una vez, y algunas veces, raras, lo desecha todo porque no se conforman a sus niveles, exigentes,
¿Que cómo se siente Schultz en cuanto al éxito satisfactorio de sus chiquitines salidos de su cerebro? Soy una de las personas con mejor suerte que conozco, dice. «Durante toda mi vida quise dibujar una tirilla cómica —y ahora lo estoy haciendo; y parece que le gusta al público. No puedo imaginarme nada mejor que lo que estoy haciendo».
Reportaje de 1964 publicado en el diario EL IMPARCIAL

Se pueden incluir imágenes de perfiles en Facebook, la red y otros medios. son utilizadas para ampliar la experiencia del lector. Javier Martínez es artista multidisciplinario de Puerto Rico
